JOSÉ MARÍA DÍEZ

Los paisajes del alma

EL TIEMPO ESCONDIDO

Después de muchos años dedicados a un realismo muy cercano a la fotografía, percibí que no me satisfacía lo suficiente ese acercamiento a la realidad, tal cual la percibía, aunque la interpretara con una pincelada muy suelta. 

Casi por casualidad, empecé a trabajar con el polvo de grafito aplicado con algodón, trapos pequeños o esponjas. Fue como un año compaginando estudio y óleo. Estos fueron los primeros dibujos que consideré lo suficientemente atractivos como para querer afianzar el lenguaje, que me prometía un camino fructífero. Fue un tiempo escondido, y así lo plasmé en estos escenarios primigenios.