JOSÉ MARÍA DÍEZ

Los paisajes del alma

LA EDAD DE ORO

La ensoñación es casi un deber, en este mundo cada día más embutido en una estructura hiperrealista en la que el detalle nos lleva a la exactitud más incómoda. Salir del mundo no es huir, sino buscar esencias que hemos perdido por el hábito de la repetición. También la memoria imprecisa nos ayuda a recrearnos en otras vidas oídas, leídas, entrevistas en otros tiempos. O tal vez sugeridas por el poderoso caudal de la música, como en este caso.