EVOCACIONES
Cada uno de estos paisajes tiene un anclaje en la realidad. Es decir, que algunos de sus elementos me son cercanos y los he transitado, tanto en mis viajes como en mi vida cotidiana. De alguna manera, no me pasaron inadvertidos, y quedaron en el archivo al que recurro a la hora de crear.
Quise sacar de su contexto su presencia y llevármelos a un mundo evocado. También la ensoñación, por muy ausente que esté de la realidad, es una parte de ella, en tanto que se ha formado a fuerza de experiencias de diversa índole.
En todas las obras aparece un río, incluso en aquellas que toman como referencia lugares con mar, como Cádiz, donde vivo. Me crié cerca de un río, el Guadiana, y su imagen siempre acude a mi memoria como una especie de iluminación redentora. Me da felicidad, simplemente, pensar en un río.